Experiencia Erasmus: Edimburgo (2015-2016, Jonathan Dale Prieto, 4º EEII)

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Es gris y fría, pero a la vez acogedora y posiblemente una de las ciudades más espectaculares de Reino Unido y Europa. Gracias al programa ERASMUS pude disfrutar de Edimburgo, una pintoresca ciudad donde destacan sus edificios de estilo gótico junto con su imponente castillo en el centro de la ciudad. Además, no es solo una ciudad histórica, si no que actualmente se trata de uno de los destinos más solicitados por estudiantes de todo el mundo que quieren estudiar en su prestigiosa universidad. Este factor, junto con otros de importancia económica hace de Edimburgo una ciudad cosmopolita y dinámica que sin duda no deja indiferente a nadie que tenga la oportunidad de visitarla o residir allí.

La experiencia

Mi periodo de estancia fue para el curso 2015-2016, y ha sido probablemente una de las experiencias más importantes de mi vida. En primer lugar, nunca había estado en un país de habla anglosajona anteriormente, por lo que para mí era totalmente nuevo el comunicarme diariamente en otro idioma. De hecho, durante las primeras semanas, a pesar de que me gustaba, tuve problemas a causa del acento. De todos modos, la adaptación fue rápida y agradable, tanto al ámbito académico como a la ciudad y su gente. Estuve bastante impresionado por la ciudad durante esas primeras semanas, puesto que en cada rincón se podía encontrar un trozo de historia: viejos cementerios, pequeñas iglesias, casas antiguas, monumentos,… Todo funcionaba para darle a la ciudad un encanto único que es difícil de imaginar y que solo se comprende visitándola. Otra de las primeras impresiones que me sorprendieron para bien es la calidad humana de la gente allí, que en términos generales es muy servicial y parecen estar siempre dispuestos a prestar ayudar a quien la necesite. Como dije, aunque sea fría y generalmente esté dominada por nubes, fuertes vientos y lluvia fina, es un lugar acogedor.

La universidad: University of Edinburgh

Mi estancia no se puede comprender sin mi experiencia en la principal universidad de la ciudad. The University of Edinburgh es una de las universidades mejor consideradas a nivel mundial, y suele estar entre las veinticinco primeras en listas como Topuniversities o Timeshighereducation por citar algunas. Mi experiencia allí fue intensa, totalmente diferente a la que había tenido en la Universidad de Granada. La cantidad de horas lectivas es prácticamente la mitad o incluso menos; sin embargo, la carga de trabajo para el alumnado es infinitamente mayor. En esta universidad a todos los alumnos se les da exactamente el mismo trato, sin tener en cuenta prácticamente si se es nativo angloparlante; todos los alumnos van a las mismas clases sin ningún tipo de segregación por ser estudiantes de intercambio. Entre tanto, el nivel de exigencia es también bastante elevado, y obtener un grado C en una evaluación (lo que en España evaluamos entre un 6 y un 7) ya implica un gran esfuerzo por parte del alumno, haciendo que las calificaciones superiores sean realmente un mérito por el que sentirse orgulloso. Es especialmente llamativo su sistema de tutorías donde grupos reducidos de alumnos (normalmente entre cinco y quince) se entrevistan semanalmente con un tutor en cada asignatura. En dichas tutorías es donde se debe demostrar el trabajo semanal, ya que el tutor generalmente asignará una tarea semanal para debatir y analizar en dicha hora de tutoría, la cual conlleva una parte significativa de la calificación global de la asignatura, generalmente un 10 o 20% de la misma. Esta tarea, bajo mi experiencia, conllevaba normalmente la lectura de una novela o colección de poemas en el caso de literatura, o de dos o tres extensos documentos historiográficos de varias decenas de páginas para la asignatura de Historia Norteamericana, por citar algunos ejemplos. A estas tareas semanales se le añadía la realización de tres ensayos escritos de entre dos y tres mil palabras o una colección de ‘journals’. Todo esto me obligó a adoptar un método estricto de estudio además de arrojar luz donde antes había una oscuridad en cuanto a motivación, ya que era muy gratificante para mí ver como el trabajo duro era justamente valorado. En general, puedo recomendar totalmente esta universidad a cualquier persona que quiera evolucionar y dar un salto de calidad tanto en lo personal como en lo académico. Personalmente, fue una experiencia única y muy enriquecedora.

Old College
Old College

El encanto de Edimburgo

Si volvemos nuestra atención a la ciudad en sí, encuentro realmente difícil hacer una descripción que esté a la altura. Edimburgo es una ciudad con una gran riqueza histórica para impresionar a cualquier visitante, muchísimas leyendas e intrigantes historias para hacer las delicias de cualquier persona curiosa. Además, posee un encanto especial que solo podría describir como belleza. Cuando algún extranjero piensa en Escocia, lo primero que aparece en el imaginario es la imagen de corpulentos hombres, ataviados con su tradicional kilt y disfrutando de una jarra de cerveza o un trago de whisky al son del sonido de las gaitas. Estos clichés, aunque se pueden presenciar alguna vez, realmente no son lo común, a excepción de aquellos artistas ambulantes que se ganan la vida gracias a las limosnas que los entusiasmados turistas les lanzan al zurrón. Estos artistas le dan un ambiente muy peculiar a una ciudad que ya de por sí impresiona por su arquitectura.

The Edinburgh Castle
The Edinburgh Castle

El centro de la ciudad: Old Town

En el centro de la ciudad se encuentra el famoso Castillo de Edimburgo, alrededor del cual creció la ciudad antigua allá por el medievo. Para llegar al castillo hay que caminar por la Royal Mile, la artería principal de la Old Town. Consiste en una calle recta con una ligera pendiente que está flanqueada por otros emblemáticos edificios como la Catedral de St. Giles o The Hub, que es la sede principal del Festival Internacional de Edimburgo. También hay varios monumentos, siendo quizá el de David Hume el más famoso y al cual muchos estudiantes le tocan un dedo del pie, ya que se dice que trae buena suerte. Es también curioso el Corazón de Midlothian (The Heart of Midlothian en inglés) donde antiguamente se ejecutaba públicamente a los reos, los cuales eran escupidos por quienes presenciaban las ejecuciones; ahora la gente escupe en dicho mosaico ya que se dice que también trae buena suerte y que aquel que escupe, volverá a la ciudad en algún momento. Al otro extremo del camino se encuentra The Palace of Holyroodhouse, la residencia de verano de los reyes de Reino Unido en la capital escocesa, el cual contiene una galería que se puede visitar.

St Giles Cathedral
St Giles Cathedral

La parte nueva: New Town

También merece la pena mencionar la parte nueva de la ciudad, el distrito conocido como New Town. Para llegar allí desde la Old Town lo normal es cruzar un extenso y bonito parque llamado The Meadows, o bien el tristemente famoso North Bridge, desde donde mucha gente depresiva se ha quitado la vida arrojándose y donde actualmente se pueden ver fijados carteles anunciando una línea telefónica de ayuda. Conforme nos acercamos a Princes Street, la calle principal de la New Town, se puede vislumbrar el imponente monumento a Sir Walter Scott. Dicha calle es una gran avenida desde la cual hay una increíble perspectiva de la Old Town y el castillo, una de mis vistas favoritas de la ciudad, y desde la cual se puede llegar a unos jardines que hay a los pies del Castle Rock (la montaña donde está construido el castillo). El lugar es especialmente bonito en Navidad, ya que es allí donde se aloja el mercado navideño y una gran noria como atracción principal, desde donde se tiene también unas vistas impresionantes de la ciudad.

Scott Monument
Scott Monument

Ocio y turismo

Además de lo mencionado en las descripciones de ambas áreas principales, la ciudad en general ofrece una gran cantidad de lugares que visitar y actividades que hacer. En lo personal, me encantaba pasear por Dean’s Village, que está junto al río (que en realidad es una entrada del mar hacia la ciudad) en el corazón de la ciudad o por Jupiter Artland garden, que es uno de los lugares que más me gustó de la ciudad. También es típico subir a Arthur’s Seat o a Calton Hill, desde donde se consiguen otras impresionantes panorámicas de la ciudad. También recomiendo (aunque considero que es prácticamente una obligación) visitar la Scottish National Gallery, cuya entrada es gratis y donde también se puede pasar un buen rato tomando algo con gente conocida en su cafetería.

Jupiter Artland
Jupiter Artland

Siguiendo con el ocio, Edimburgo cuenta con una grandísima cantidad de pubs donde pasarlo bien, los más conocidos pueden ser Peartree House, Malones o The Sheep Heid Inn por mencionar algunos. Otros, aunque algo caros, son bastante singulares o tienen también historia detrás. The Last Drop, en Grassmarket, puede ser un ejemplo, ya que allí era donde los presos que iban a ser ejecutados en la horca tomaban su último trago. También es conocido el Greyfriars Bobby’s, que está ligado al cementerio de Greyfriars, en el cual hay varias anécdotas, siendo la del perro Bobby quizá la más conmovedora, ya que cuentan que el dueño fue enterrado en dicho cementerio y el perro nunca se separó de la tumba hasta que también murió. Hoy en día, la gente suele visitar la tumba de dicho animal también allí en el cementerio, donde dejan una ramita o un palo como tributo a la fiel mascota. Por otro lado, para aquellos a quienes les gustan los juegos de mesa, hay un buen lugar llamado Games Hub, en Lauriston Place, el cual es bastante amplio y cuenta con incontables juegos con los que pasar una lluviosa tarde rodeado de buena compañia. The Standing Order es otro lugar donde recomiendo ir tanto a tomar un trago como para el almuerzo, ya que la comida es bastante buena y tiene un precio bastante asequible.

To sum up

Para concluir, me referiré a aquello que dije al principio: la ciudad tiene innumerables historias e infinidad de lugares que visitar, y aún dejo muchísimos lugares, historias y curiosidades por mencionar. Es el bendito problema de tener que describir una de las ciudades más impresionantes que se puede visitar. Siempre recomendaré a cualquiera visitarla, y en lo personal, espero que esa superstición del Corazón de Midlothian sea cierta y me devuelva allí, ya sea de visita con buena compañía, o indefinidamente.

Autor: Jonathan Dale Prieto (alumno de 4º de Estudios ingleses durante este curso 2016-2017)

Fuentes imágenes:

Edición: E.R.S.

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